Los viajes, el estrés, los largos días de trabajo, alimentación desequilibrada y las pocas horas de sueño le pasan factura a nuestro piel. Todo ello se refleja en nuestro rostro: mirada cansada, gesto decaído y falta de luminosidad. La acumulación de esta fatiga facial termina envejeciendo la piel y, por eso, requiere un cuidado intenso y profundo.

Si no se pone remedio a los síntomas de la fatiga facial, puede provocar que se adelante la aparición de líneas de expresión y arrugas, e incrementa, además, el tiempo que necesita la piel para recuperarse del cansancio y el estrés. Los primeros síntomas son una tez apagada, flacidez provocada por la falta de hidratación, tonos ligeramente grisáceos en tu piel como resultado de la oxidación, ojeras y sequedad.Por tanto, lo que necesita la piel para recuperarse es hidratación, nutrientes y vitaminas. Para revitalizar tu rostro es, en primer lugar, limpiarlo e hidratarlo a diario. Hazlo con agua fría ya que reduce la inflamación y las rojeces y estimula la circulación. En segundo lugar, masajea tu rostro a diario y haz gimnasia facial. Estos ejercicios liberán el estrés de tu rostro, estimulan la circulacion y fortalece tu musculatura, por tu piel se verá más tersa.