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Cuidados durante el baño de nuestro bebe

Antes de desvestir al bebé, la temperatura ambiente del baño debe estar entre 22 y 25 grados para que no sienta frío. Coloca dos toallas sobre el cambiador (la segunda es para secarle) y deja a mano el jabón y la crema para no tener que separarte del pequeño en ningún momento.

Hay que llenar la bañera poco a poco con agua templada, empezando por la fría (la caliente se queda en el fondo y le podría quemar). Después se mezcla bien con la mano y se comprueba la temperatura: debe estar entre los 35 y los 37 grados. A los recién nacidos les basta con estar dentro un par de minutos. Después se puede alargar hasta diez. Además, cuando vayas de viaje con el bebé puedes evitar cargar con la bañerita. ¡Bastantes cosas llevas ya! Lo más práctico es asearle en una piscinita hinchable. Si el niño no es muy grande, también se le puede dar un baño rápido en el lavabo. Si el lavabo es pequeño, es mejor enjabonarle fuera. Calienta antes tus manos en el agua y empieza por la cabeza (en el caso de que vayas a lavarle el pelo). Luego ve bajando por el cuerpo hasta el culete. Si se asusta mucho con el agua, no es necesario meterle en la bañera o el lavabo. Puedes limpiarle con una esponja humedecida en agua tibia encima del cambiado Antes de introducirle en el agua, enjuágate bien las manos para que no resbalen por su piel enjabonada. Coloca una mano bajo su axila y otra bajo de las nalgas. Métele en el lavabo empezando por los pies. Una vez dentro del agua, puedes sujetarle con una sola mano pasando el brazo bajo la nuca. La otra queda libre para hacerle mimos y jugar con él. Aunque el espacio sea pequeño, déjale que chapotee. Antes de sacarle del agua, aclárale las partes del cuerpo que no están sumergidas. Deja la cabeza para el final, pues es lo que menos les suele gustar. Retira del cambiador la toalla húmeda y deja solo la de debajo para arroparle a la salida. Al sacarle del agua, igual que al meterle, es esencial sujetarle con firmeza con una mano bajo la nuca y la otra a la altura del culete. Si te quedan restos de jabón en las manos, intenta aclarártelas antes para que no resbalen. Al secarle, túmbale sobre el cambiador y envuélvele rápidamente para evitar que se enfríe. Sécale sin frotar, insistiendo mucho en los pliegues. Si le has lavado la cabecita, sécala también con la toalla muy suavemente.

El secador está totalmente desaconsejado en los bebés.

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¿Por qué me sale acné?

Si eres adolescente, es bastante probable que tengas algo de acné. Aproximadamente ocho de cada 10 adolescentes tienen acné, junto con muchos adultos.

El acné es tan frecuente que se considera una parte normal de la pubertad. Pero el mero hecho de conocer esta información no ayuda demasiado cuando te miras al espejo y descubres que tienes un enorme grano en la cara. Entonces, qué es el acné y qué puedes hacer para combatirlo.

¿Qué es el acné y cuál es su causa?

Si eres adolescente, es bastante probable que tengas algo de acné. Aproximadamente ocho de cada 10 adolescentes tienen acné, junto con muchos adultos.

El acné es tan frecuente que se considera una parte normal de la pubertad. Pero el mero hecho de conocer esta información no ayuda demasiado cuando te miras al espejo y descubres que tienes un enorme grano en la cara. Entonces, qué es el acné y qué puedes hacer para combatirlo.

¿Qué es el acné y cuál es su causa?

El acné es una afección de la piel que se manifiesta mediante distintos tipos de protuberancias o bultitos. Puede tratarse de espinillas o puntos negros, puntos blancos, granos y quistes. Los adolescentes desarrollan acné debido al cambio hormonal propio de la pubertad. Si tus padres tuvieron acné durante la adolescencia, tú tienes más probabilidades de desarrollarlo también. La buena noticia es que, en la mayoría de la gente, el acné desaparece casi por completo cuando abandona la etapa de la adolescencia.

El tipo de acné que tienen muchos adolescentes se llama acné vulgaris (el significado “vulgaris” no es tan negativo como parece, significa “del tipo más frecuente”). Suele aparecer en la cara, el cuello, los hombros, la parte superior de la espalda y el pecho.

Los folículos capilares de la piel (o poros) contienen glándulas sebáceas. Estas glándulas producen sebo, que es la grasa que lubrica el pelo y la piel. La mayor parte del tiempo, las glándulas sebáceas fabrican la cantidad adecuada de sebo. Pero conforme el cuerpo empieza a madurar, las hormonas estimulan a las glándulas sebáceas para que fabriquen más sebo y estas pueden volverse hiperactivas. Si hay un exceso de sebo y demasiadas células dérmicas muertas, los poros se obstruyen. Entonces, las bacterias (especialmente las de la especie Propionibacterium acnes) pueden quedar atrapadas dentro de los poros y reproducirse, haciendo que la piel se hinche y enrojezca: el comienzo del acné.

Si un poro se obstruye y se cierra pero sobresale en la superficie de la piel, se denomina punto blanco. Si un poro se obstruye pero permanece abierto, la capa superior puede oscurecerse, en cuyo caso se denomina espinilla o punto negro. A veces la pared del poro se abre, permitiendo que el sebo, las bacterias y las células de piel muertas se abran paso bajo la piel y se formen granos rojos (a veces los granos tiene la punta llena de pus, debido a la reacción del cuerpo ante la infección bacteriana).

Los poros obstruidos que se abren a un nivel muy profundo de la piel pueden dar lugar a nódulos, que son bultos infectados o quistes de mayor tamaño que los granos y que pueden ser dolorosos. A veces, los quistes de gran tamaño que parecen acné pueden ser forúnculos provocados por infecciones de estafilococos.

Mitos sobre el acné

Existen algunos mitos sobre los factores que provocan el acné. De todos modos, algunas personas constatan que tienen más y peores episodios de acné cuando comen un exceso de determinado tipo de alimentos. Si te encuentras entre estas personas, merece la pena que intentes eliminar esos alimentos de tu dieta para comprobar qué ocurre.

El estrés no suele ser la causa del acné (aunque puede empeorar un acné preexistente porque el estrés incrementa la producción de sebo).

También existen mitos sobre los factores que permiten mejorar el acné. El acné no mejora con la exposición solar. Aunque el bronceado puede disimular el acné de forma temporal, no ayuda a que desaparezca de forma permanente. Además, algunas personas constatan que la grasa que segrega la piel después de exponerse al sol empeora sus granos.

¿Qué puedo hacer para combatir el acné?

Para evitar la acumulación de grasa que puede contribuir al acné, lávate la cara una o dos veces al día con jabón suave y agua tibia. No te frotes fuertemente la cara con una toallita o manopla: el acné no puede quitarse de ese modo, ya que el hecho de frotarlo o resfregarlo con fuerza lo empeoraría, al irritar la piel y los poros. Trata de limpiarte la cara con tanta delicadeza como puedas.

Si utilizas maquillaje o crema de protección solar, asegúrate de que los productos que utilizas están catalogados como “no grasos”, “no comedogénicos” o “no acnegénicos”. Y, cuando te laves la cara, asegúrate de dedicar suficiente tiempo a quitarte todo el maquillaje para que no te obstruya los poros.

Si utilizas fijadores de pelo en forma de aerosol o de gel, intenta que, al aplicártelos, no entren en contacto con tu cara, ya que también pueden obstruir los poros. Si llevas el cabello largo y te toca la cara, asegúrate de lavarte el pelo con bastante frecuencia para que no se engrase. Y, si después de las clases trabajas en un lugar que implica estar en contacto con aceites, como un restaurante de comida rápida o una gasolinera, lávate siempre bien la cara al llegar a casa. También te puede ayudar el hecho de lavarte la cara después de hacer ejercicio.

Existen muchas lociones y cremas de venta sin receta médica que contienen ácido salicílico o peróxido de benzoilo, que ayudan a prevenir y a tratar el acné. Puedes experimentar con estos productos para ver si te ayudan. Asegúrate de seguir exactamente sus instrucciones de uso: no utilices más cantidad de la indicada en cada aplicación (tu piel podría resecarse demasiado, lo que la estropearía y te haría tener peor aspecto) y, antes de aplicarte el producto, sigue las indicaciones correspondientes para ver si eres alérgico.

¿Y si, aún y todo, me sale acné?

A veces la gente, aunque se lave correctamente la cara y utilice lociones y maquillaje no grasos, desarrolla acné de todos modos; es algo completamente normal. De hecho, algunas chicas que tienen problemas de acné, comprueban que este les aparece pocos días antes de tener el período menstrual. Este acné se denomina acné premenstrual y lo presentan aproximadamente siete de cada 10 mujeres debido a los cambios hormonales asociados a la menstruación.

Algunos adolescentes que tienen acné pueden acudir a un médico o dermatólogo (un médico especializado en problemas de la piel), que les recetará medicamentos para tratar el acné. En función del tipo de acné, esto podría suponer utilizar cremas que se adquieren con receta médica para prevenir la formación de granos, tomar antibióticos que matan las bacterias que contribuyen a la aparición de granos o, si se trata de un caso grave de acné, tomar medicamentos más fuertes como la isotretinoína o incluso someterse a una intervención quirúrgica menor. Algunas chicas constatan que la toma de anticonceptivos orales les alivia el acné.

Si, al mirarte en el espejo, ves que tienes un grano en la cara, no te lo toques, aprietes, revientes ni hurgues. Esto puede suponer un gran esfuerzo, ya que resulta bastante tentador intentar quitarse el grano. Pero, si te manipulas los granos, podrías aumentar la inflamación al hurgártelos y/o abrírtelos. ¡Además, la grasa de tus manos no ayudará en absoluto! De todos modos, lo peor y más importante es que, si te hurgas los granos, pueden quedarte pequeñas cicatrices permanentes en la cara.

El acné es una afección de la piel que se manifiesta mediante distintos tipos de protuberancias o bultitos. Puede tratarse de espinillas o puntos negros, puntos blancos, granos y quistes. Los adolescentes desarrollan acné debido al cambio hormonal propio de la pubertad. Si tus padres tuvieron acné durante la adolescencia, tú tienes más probabilidades de desarrollarlo también. La buena noticia es que, en la mayoría de la gente, el acné desaparece casi por completo cuando abandona la etapa de la adolescencia.

El tipo de acné que tienen muchos adolescentes se llama acné vulgaris (el significado “vulgaris” no es tan negativo como parece, significa “del tipo más frecuente”). Suele aparecer en la cara, el cuello, los hombros, la parte superior de la espalda y el pecho.

Los folículos capilares de la piel (o poros) contienen glándulas sebáceas. Estas glándulas producen sebo, que es la grasa que lubrica el pelo y la piel. La mayor parte del tiempo, las glándulas sebáceas fabrican la cantidad adecuada de sebo. Pero conforme el cuerpo empieza a madurar, las hormonas estimulan a las glándulas sebáceas para que fabriquen más sebo y estas pueden volverse hiperactivas. Si hay un exceso de sebo y demasiadas células dérmicas muertas, los poros se obstruyen. Entonces, las bacterias (especialmente las de la especie Propionibacterium acnes) pueden quedar atrapadas dentro de los poros y reproducirse, haciendo que la piel se hinche y enrojezca: el comienzo del acné.

Si un poro se obstruye y se cierra pero sobresale en la superficie de la piel, se denomina punto blanco. Si un poro se obstruye pero permanece abierto, la capa superior puede oscurecerse, en cuyo caso se denomina espinilla o punto negro. A veces la pared del poro se abre, permitiendo que el sebo, las bacterias y las células de piel muertas se abran paso bajo la piel y se formen granos rojos (a veces los granos tiene la punta llena de pus, debido a la reacción del cuerpo ante la infección bacteriana).

Los poros obstruidos que se abren a un nivel muy profundo de la piel pueden dar lugar a nódulos, que son bultos infectados o quistes de mayor tamaño que los granos y que pueden ser dolorosos. A veces, los quistes de gran tamaño que parecen acné pueden ser forúnculos provocados por infecciones de estafilococos.

Mitos sobre el acné

Existen algunos mitos sobre los factores que provocan el acné. De todos modos, algunas personas constatan que tienen más y peores episodios de acné cuando comen un exceso de determinado tipo de alimentos. Si te encuentras entre estas personas, merece la pena que intentes eliminar esos alimentos de tu dieta para comprobar qué ocurre.

El estrés no suele ser la causa del acné (aunque puede empeorar un acné preexistente porque el estrés incrementa la producción de sebo).

También existen mitos sobre los factores que permiten mejorar el acné. El acné no mejora con la exposición solar. Aunque el bronceado puede disimular el acné de forma temporal, no ayuda a que desaparezca de forma permanente. Además, algunas personas constatan que la grasa que segrega la piel después de exponerse al sol empeora sus granos.

¿Qué puedo hacer para combatir el acné?

Para evitar la acumulación de grasa que puede contribuir al acné, limpiate la cara en profundidad dos veces al día. No te frotes fuertemente la cara con una toallita o manopla: el acné no puede quitarse de ese modo, ya que el hecho de frotarlo o resfregarlo con fuerza lo empeoraría, al irritar la piel y los poros. Trata de limpiarte la cara con tanta delicadeza como puedas.

Si utilizas maquillaje o crema de protección solar, asegúrate de que los productos que utilizas están catalogados como “no grasos”, “no comedogénicos” o “no acnegénicos”. Y, cuando te limpies la cara, asegúrate de dedicar suficiente tiempo a quitarte todo el maquillaje para que no te obstruya los poros.

Si utilizas fijadores de pelo en forma de aerosol o de gel, intenta que, al aplicártelos, no entren en contacto con tu cara, ya que también pueden obstruir los poros. Si llevas el cabello largo y te toca la cara, asegúrate de lavarte el pelo con bastante frecuencia para que no se engrase. Y, si después de las clases trabajas en un lugar que implica estar en contacto con aceites, como un restaurante de comida rápida o una gasolinera, lávate siempre bien la cara al llegar a casa. También te puede ayudar el hecho de lavarte la cara después de hacer ejercicio.

¿Y si, aún y todo, me sale acné?

A veces la gente, aunque se limpie correctamente la cara y utilice lociones y maquillaje no grasos, desarrolla acné de todos modos; es algo completamente normal. De hecho, algunas chicas que tienen problemas de acné, comprueban que este les aparece pocos días antes de tener el período menstrual. Este acné se denomina acné premenstrual y lo presentan aproximadamente siete de cada 10 mujeres debido a los cambios hormonales asociados a la menstruación.

Si, al mirarte en el espejo, ves que tienes un grano en la cara, no te lo toques, aprietes, revientes ni hurgues. Esto puede suponer un gran esfuerzo, ya que resulta bastante tentador intentar quitarse el grano. Pero, si te manipulas los granos, podrías aumentar la inflamación al hurgártelos y/o abrírtelos. ¡Además, la grasa de tus manos no ayudará en absoluto!

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AgeLoc Trueface Essence Duet - Tu cuello ya no reflejará tu edad

¿Eres de las que descuidan el cuidado del cuello y el escote? Las dos potentes fórmulas que componen ageLOC Tru Face Essence Duet están diseñadas específicamente para definir el contorno y tonificar la piel de estas áreas, a las que solemos prestar poca atención. 

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El sol y el Melanoma

Hoy he realizado una investigación exhaustiva en la AECC, para poder hablar un poco del Melanoma y los factores de riesgo.

Sol y cáncer de piel

El cáncer de piel es una enfermedad maligna producida por la división y crecimiento descontrolado de las células que la forman, con capacidad para invadir los tejidos y estructuras sanas de alrededor y en algunos casos, a otros órganos a distancia.

          Aunque se generalice hablando de cáncer de piel, existen varios tipos entre los que destacan de forma clara los melanomas y los carcinomas cutáneos.

En ambos tipos, el principal factor de riesgo implicado en su aparición son las radiaciones solares (fundamental en los carcinomas)  sobre todo las de tipo B (UVB) y las de tipo A (UVA). En la piel, estas radiaciones son capaces de producir mutaciones en el material genético (ADN) de las distintas células que componen la piel e impedir su reparación, iniciándose así el proceso de la carcinogénesis o formación de un cáncer.

Melanoma

El melanoma es el tipo de cáncer cutáneo menos frecuente (aproximadamente el 5% de los tumores de piel), aunque en los últimos años está aumentando de forma considerable. Las células afectadas son los melanocitos o células productoras de melanina (pigmento que da color a la piel). Las radiaciones solares (entre otros factores) pueden alterar su ADN y comienzan a dividirse y crecer descontroladamente, invadiendo los tejidos sanos de alrededor y otros órganos a distancia.

Los melanomas se desarrollan sobre todo en personas de piel y ojos claros con dificultad para broncearse y que han sufrido quemaduras solares, fundamentalmente en la infancia o adolescencia.

La exposición puntual, excesiva e intermitente al sol se relaciona con su aparición, lo que explica que los melanomas se localicen preferentemente en zonas no expuestas al sol de forma habitual, como es el caso de la espalda y las piernas. 

Además de la acción de las radiaciones solares, el riesgo que una persona tiene de padecer un melanoma aumenta con: 

  • La existencia de antecedentes familiares o personales de este tumor.

  • La presencia en la piel de gran número de lunares (más de 50 o 60).

  • Xeroderma pigmentoso enfermedad hereditaria que afecta la capacidad de las células de la piel de reparar el daño causado a su ADN.

  • El padecimiento de quemaduras solares con ampollas durante la infancia y adolescencia.

  • Edad avanzada

 Carcinomas cutáneos

 Son los tumores más frecuentes del ser humano y además, en los últimos años se está produciendo un aumento de los mismos.

Aparecen sobre todo a partir de los 50 años. Las personas expuestas al sol de forma crónica, como es el caso de los trabajadores al aire libre -labradores y marinos-, son los más afectados por estos tumores.

Con gran frecuencia, las lesiones se localizan en la cara, el cuello y las manos.

Dependiendo del tipo de células afectadas los carcinomas cutáneos se dividen en:

  • Basocelulares: afectan a las células basales de la epidermis, encargadas de la renovación de la piel. Son los más frecuentes, representando el 70-80% de los carcinomas. 

  • Espinocelulares: las células implicadas son las espinosas, situadas en la zona más superficial de la epidermis. Representan el 20% de los carcinomas. 

El aspecto de las lesiones que pueden presentar estos tumores es muy variado. Destacan por su frecuencia la aparición de manchas (generalmente rojizas) que pueden descamarse y sangrar formando costras que caen una y otra vez, nódulos (elevaciones o prominencias redondeadas en la piel) y úlceras que no cicatrizan.

El crecimiento de estos cánceres es muy lento y tienen poca tendencia a invadir ganglios y/o producir metástasis a distancia, lo que favorece que su índice de curación sea muy alto, a pesar de que las personas que lo padecen tarden meses e incluso años en acudir al médico.  

Ante la aparición de cualquier alteración o lesión nueva en la piel o el cambio de alguna y

Melanoma

a existente, debes consultar con el dermatólogo.

 Señales de alarma

 Los cánceres de piel se manifiestan de múltiples formas, por lo que si aparece cualquier tipo de lesión en la piel (manchas, costras, nódulos, úlceras) o se producen cambios en las ya existentes (crecimiento, variaciones de color o forma, sangrado, picor), debe acudir al dermatólogo.

 

Los melanomas suelen presentar unas lesiones muy características, conocidas por la regla del A, B, C, D, E:

A: Asimetría

B: Bordes irregulares

C: Color variado

D: Diámetro mayor de 6 mm.

E: Evolución (cambio de aspecto)

 

Ante cualquier lesión que presente alguna de estas características debe consultar con el dermatólogo a la mayor brevedad.

 El diagnóstico precoz es clave para la curación

Algunos cánceres de piel crecen muy rápidamente, por lo que su diagnóstico precoz es necesario para conseguir la curación.

Cómo hacer una autoexploración de la piel

 Las alteraciones que se producen en la piel, debido a que es un órgano superficial, pueden ser detectadas con facilidad.

 La autoexploración de la piel, es un método importante a la hora de diagnosticar lo antes posible un cáncer.

El objetivo de la autoexploración cutánea es que cada persona conozca las características de su piel, de manera, que ante cualquier cambio,  acuda al médico para que realice el diagnóstico y tratamiento adecuados. Los cambios pueden ser tanto la aparición de una nueva lesión (lunar, mancha, costra…) como variaciones de una ya existente (un lunar que cambia de forma, tamaño, color…).

El aspecto de las lesiones que pueden presentar los cánceres de piel es muy variado. En el caso de los carcinomas, destacan la aparición de manchas (generalmente rojizas) que pueden descamarse y sangrar, nódulos (elevaciones o prominencias redondeadas en la piel) y úlceras que no cicatrizan.  En los melanomas las características que presentan las lesiones con mayor frecuencia vienen determinadas por la regla del A, B, C, D. 

Técnica

 La autoexploración cutánea consiste en visualizar toda la superficie corporal incluyendo el cuero cabelludo. Es recomendable realizarla cada tres meses y seguir siempre el mismo método para no olvidar ninguna zona del cuerpo. La habitación donde se realice debe estar bien iluminada, y tener una temperatura que permita a la persona estar desnuda. También es necesario disponer de un espejo de cuerpo entero, uno de mano, una silla y un taburete.

  •  Frente al espejo visualiza la parte anterior del tórax, abdomen, región pélvica y piernas, brazos y antebrazos, manos, espacios interdigitales y uñas. Inspeccione también la cara y cuello, parte posterior de los codos y antebrazos, axilas, y debajo de las mamas. 

  • De espaldas al espejo de cuerpo entero y con la ayuda del espejo de mano, inspecciona la parte posterior del cuerpo: cuello (no olvidando las orejas), hombros, parte superior e inferior de la espalda, glúteos y piernas.

  • Siéntate con los pies apoyados en un taburete y, con el espejo de mano observa la zona genital, y los laterales de las piernas hasta los tobillos. Continúa inspeccionando los pies (planta y dorso), dedos, espacios interdigitales y uñas.  

  • Como punto final de la exploración, procede a examinar el cuero cabelludo. Para ello, colócate frente al espejo y ayúdate de un secador de pelo. Si algún familiar o amigo puede ayudarte, te facilitará la labor. Dibujos: Tectoon 

Ante el descubrimiento de cualquier lesión nueva, o el cambio de alguna lesión ya existente, debes consultar con el dermatólogo.

 No olvides que la piel es el organo más grande de nuestro cuerpo y debemos cuidarlo con esmero, no sólo por estética sino también por salud.

 

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Uñas de ensueño

 

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Plan para el primer día de clase

 Plan para el primer día de clase: un conjunto perfecto y un sistema de limpieza que se deshaga de todos los granos.

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¿Qué pasa con el cuello y el escote?

7 consejos para la piel de cuello y escote

Pensar que pueden cuidarse con los tratamientos y productos que habitualmente utilizamos para el cuerpo, es un error. En realidad, muchos productos como serums o cremas para el rostro, pueden (y deben) aplicarse también en esta zona, donde la piel es menos gruesa que en otras partes del cuerpo, y los efectos del envejecimiento se hacen palpables a la velocidad de la luz. Así que recuerda: no detengas los cuidados de la piel en la barbilla, porque el cuello y el escote necesitan también su ritual diario: limpieza, tonificación, hidratación y, por supuesto, ¡protección solar!

Hoy te damos algunas claves para cuidar cuello y escote, para que luzcan bonitos y parezca que el tiempo no les afecta. ¡Atenta!

1# Delatores de la edad

El cuello y el escote son una zona del cuerpo que, junto con las manos, puede evidenciar el paso del tiempo. Así que necesitas cuidarlos y protegerlos, pero también tratarlos con productos anti age.

2# Zona sensible

En la piel del cuello hay menos glándulas sebáceas y casi nada de grasa subcutánea. La piel de esta zona es, por tanto, similar al del contorno de los ojos: ¡finísima! Por lo que hay que cuidarla como zona sensible que es.

3# La temida papada

La pérdida de firmeza es uno de los problemas que más nos preocupan cuando se trata de cuidar el rostro, ¿por qué no preocuparnos también cuando este problema se produce en cuello y escote? Lo ideal para evitarlo es utilizar productos y tratamientos específicos, que incidan, directamente, en el mantenimiento de la firmeza y llevar a cabo hábitos saludables como mantener una postura erguida tanto al caminar como al trabajar delante de un ordenador.

Truco: cuando te maquilles, no cortes la aplicación del maquillaje en la mandíbula. Prolóngala por el cuello hasta que se funda perfectamente con la piel y evita el efecto máscara.

4# Totalmente expuesta

El cuello y el escote están muy expuestos a agresiones externas, a radiaciones solares o a la polución, por lo que es necesario aplicar protector solar a conciencia, tanto en invierno como en verano. También es recomendable una buena exfoliación periódica, para mejorar la limpieza y la oxigenación de la piel.

5# Mala postura… peores consecuencias

La mala postura que tenemos habitualmente en el trabajo o cuando usamos el teléfono móvil, contribuye a la aparición de arrugas de expresión. Estos surcos en el cuello suelen aparecer a partir de los 30 años. Para prevenirlos y retrasar su aparición, es importante proteger la zona desde los 25, edad aproximada en la que comienza el proceso de envejecimiento interno.

6# Automasaje

Un masaje relajante puede ser el mejor aliado para activar la circulación de cuello y ecote, de forma que los nutrientes lleguen mejor a las células, favoreciendo así a la regeneración de la piel.

7# Agua fría, la gran aliada

Aplicar agua fría en la zona del cuello y escote también favorece la buena circulación. Intenta, aunque te dé pereza, que el último aclarado en la ducha sea con agua fría. ¡Notarás la diferencia!

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Bronceado todo el año

Tanto durante los días de verano como si buscas un bronceado durante todo

el año, no hay mejor manera de disfrutar de tu tiempo bajo el sol que con la protección y la hidratación para tu piel que ofrece la gama de productos Sunright.#Sunrightholidays

 

 

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No mas bolsas en los ojos

¿Sabías que...? La piel de la zona de los ojos es mucho más delgada que la del resto de tu

cara, y uno de los primeros sitios donde aparece n los signos de la

edad. Cuida la zona por debajo de tus ojos con el tratamiento LumiSpa Accent & IdealEyes de ageLOC. #MyAccent #MyIdealEyes #NoMoreBags

 

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¿Por qué tenemos bolsas en los ojos?

Algunas veces, al levantarnos y mirarnos al espejo vemos que la piel de debajo de nuestros ojos está hinchada o que tiene un color oscurecido. Son las antiestéticas bolsas -inflamación- u ojeras -oscurecimiento de la piel- que dan apariencia de cansancio o, incluso, de enfermedad. Pero no siempre o no sólo sucede en esos momentos. Estas alteraciones pueden aparecer por distintos motivos, pero no deben llevar a excesiva preocupación puesto que generalmente tienen remedio y no se trata de nada grave.

Son un problema bastante común porque la piel del contorno de los ojos es muy sensible y fina, con apenas 0,5 milímetros de espesor, es decir, cinco veces más fina que la del resto del rostro, que también es cinco veces más fina que la corporal, según la Asociación Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Además, es un área en la que los niveles de colágeno son menores y se distiende con facilidad por el continuo movimiento de parpadeo.

¿Qué son las bolsas y las ojeras?

Son trastornos que se producen en la misma zona, el contorno ocular inferior, pero que se trata de diferentes problemas. Según la AEDV, en la formación de estos trastornos bajo los ojos influyen distintos factores:

  • Genéticos.
  • Enfermedad renal.
  • Hipotiroidismo: la tiroides lenta puede ser causa de bolsas en los ojos y afecta a un 2 por ciento de la población.
  • Dieta inadecuada: exceso de sal, de alimentos procesados e ingesta insuficiente de agua.
  • Toxinas.

Ojeras

Principalmente surgen por la falta de sueño -que provoca una dilatación de los vasos sanguíneos- y el paso de los años -el envejecimiento hace que la piel sea cada vez más fina-, pero pueden ser también un trastorno hereditario por la disposición morfológica especial de la vascularización justo debajo que se vislumbra a través de la fina piel de esa área. Es posible que surjan también por falta de hierro, que lleva a una pobre oxigenación de los tejidos y, por consiguiente, la creación de coágulos sanguíneos en esa zona, además de la pérdida de grasa alrededor de los ojos.

Se puede hablar de ojeras:

  • Pigmentadas: aumento de la melanina de la piel de los párpados por herencia genética, por dermatitis atópica o eccemas en la zona.
  • Vasculares: color violáceo por tener la piel muy fina en esa área que permite vislumbrar los vasos sanguíneos que hay debajo.
  • Valle de lágrimas: surco muy marcado que va desde el canto interno del ojo a la mejilla fruto del envejecimiento o por disminución de la grasa.

Bolsas

Generalmente también por cuestiones genéticas, esta hinchazón o profusión bajo los ojos aparece por pérdida de tono muscular y de la epidermis, con la posterior flacidez de esa zona, o por herniación de la grasa orbital del ojo que empuja la piel hacia delante. Cuando aparece al levantarnos, se trata de una retención de líquidos, a veces generada por ingesta de sal en exceso.

Estos trastornos leves pueden darse también en niños, con las ojeras asomándose a edades más tempranas, principalmente por predisposición genética; y las bolsas sin surgir hasta la adolescencia, normalmente.

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